Mauricio

La siguiente es una historia ficticia envuelta en un universo que no lo es tanto.

Abril 2

Mauricio volvió a fumar hoy. Y mucho. Lo noté porque ya ni siquiera intenta guardar la pipa cómo lo hacía antes. Lo curioso es que intenta parecer estar muy ocupado con sus cosas; cuando llegué estaba en el estudio y apenas me saludó. Es como si quisiera darme a entender que aun así fume, va a estar pro activo y no va a dejar al lado sus cosas. En el fondo sé que está intentando convencerse a sí mismo de eso. Se pone todo inquieto y es moviendo constantemente las cosas del escritorio, haciéndose el creativo. Cuando fui al cuarto a saludarlo, vi el reflejo del computador en el vidrio del closet que no estaba haciendo nada. Tenía una hoja de Ilustrator en blanco. Lo miré con una sonrisa a medias y me fui a la cocina. No estaba para decirle nada.

Cada vez que hace eso más bien espero para hablarle porque se pone como nervioso. Es como si cayera en un trance que le hace pesar la frente, como poniéndolo preocupado, pero a la vez es contemplando todo con mucha fascinación. Tenía los discos ahí en la mesa, todos desordenados… Qué rico. Debió estar buscando música para poner. Es que, es más, debería yo también fumar…pero… eso es darle la razón.

Cuando él y yo lo hacíamos, era diferente. Al menos cuando yo no tenía que trabajar. Comprábamos, o más bien compraba yo el porro ahí en la misma universidad después de clase de seis, y nos íbamos para la acera a fumárnoslo. Yo sentía como ese temorcito guevón apenas sacaba eso y lo intentábamos prender.

Él ya sabía cómo y fue el que me enseñó. “Vea usted lo coge, y no lo fuma como un cigarrillo normal, sino que hace como si lo estuviera pillando la mamá, como con susto, como para adentro”. Yo apenas había llegado a fumar cigarrillo y veía que él soplaba y soplaba, así que pensé que debía hacer lo mismo. Esa fue la primera vez y como en el cuarto soplo me estaba dando vueltas todo, estaba muy preocupado, lo miraba con una cara re-seria y él no hacía sino reír. Esa vez fue terrible porque llegué a la casa a vomitar. En todo caso, cuando yo ya luego le cogí el tiro, íbamos a su casa y poníamos la música desde los CD’s, porque más que la misma música era el hecho de desorganizar todo el cuarto y ver esos discos tirados en la cama y en el piso.

Pero ahora ya no me decía nada. Porque sabía que yo no podía porque me cogía el sueño y no me daba tiempo para hacer tareas. Y bueno, que lo hiciera un poquito y nada más, pero tiene que quedar casi sedado, y luego en la noche es cogido de la tarde haciendo sus cosas. Me disgusta el hecho de que él deje que sea eso lo que lo defina. Es imposible no relacionar a Mauricio Álvarez, diseñador gráfico publicitario con la yerba.

Pero bueno, yo ya sabía que él fumaba y me dije desde un principio que eso no me importa. Y es verdad. Pero uno ver a una persona que realmente uno quiere sin ánimos de hacer nada todo el día, ¡eso duele! ¿Le pasará algo?

 

Abril 16.

El viernes nos quedamos tomando cerveza un rato. Salí de clase y nos encontramos ahí en el callejón para tomar cerveza. Era quincena, apenas las 6 de la tarde y yo ya tenía como esa impresión de que esa noche iba a pasar de todo. Uno le puede ver la malicia a Mauricio. Él va como escogiendo esas fechas, guardándose la energía para el fin de semana, y especialmente aquellos en los que él sabe que tenemos plata. Es haciéndose el bobo con el plan y los amigos. Se hace el desinteresado pero los cita de todas formas. En todo caso, pasaron cinco minutos y ya estábamos todos reunidos.

Los amigos de Mauricio son la cosa más heterogénea. Que fueran todos diseñadores, o todos de la misma universidad, pero no. Hay uno que tiene inclusive como unos 37 años, es abogado y es andando con nosotros, un montón de pollos. Otra amiga suya tiene 16, Mauricio y yo (porque él me contó) somos los únicos en ese grupo de amigos que sabe que la chica es menor de edad. Otro tipo es ingeniero de la edad de nosotros y es tal vez con el que mejor me la llevo. Y otro, amigo de la chica de 16, es el que menos he visto, sólo como dos veces, y creo que trabaja en un call center. Algo así.

Empezamos tomando cerveza, pero estando todos reunidos supe leer en la cara de él que quería algo más fuerte. Yo con eso si soy muy condescendiente, debo decirlo. Para alguien que creció toda su juventud en un pueblo es difícil decir no al licor. Sobre todo, en los pueblos pequeños en donde el mayor entretenimiento para alguien joven radica en reunirse a tomar aguardiente.

Lo miré con cara de saber qué queríamos los dos, así que nos paramos casi que al tiempo y nos dirigimos a una licorera ahí cerquita. Mauricio es muy callado, pero lo curioso es que él no se da cuenta de que prácticamente todo lo que hace dice un montón de cosas de él. Lo que pasa es que yo lo sé leer. Y cada vez he aprendido a hacerlo mejor. Uno le ve en la forma de caminar cuando quiere tomar mucho o no. Hoy, por ejemplo, anduvo a un paso significativamente lento por lo cual deduje que quería tomar mucho.

-Hey Mauro, pero ya sabés, no es para que combinés

-Tranquilo niño

Y yo lo estaba…porque por más que me de rabia, tiene razón. Debía estar tranquilo, pero con él uno nunca sabe.

 

Abril 23

Hoy no teníamos plata para salir así que decidimos quedarnos en el apartamento. Mauricio compró dos tacos que son baratísimos ahí al píe del edificio. La casa estaba hecha un desorden. Si yo soy desordenado, Mauricio lo es más. Nos recostamos en el montón de ropa y cobijas que había en la sala y nos pusimos a ver caricaturas con la luz apagada. “Mañana nos levantamos a organizar la casa” Ahí acostados, se levantó, me volvió la cabeza hacia él y me dijo animadísimo “Hagámoslo de una vez”.

Para que él quisiera organizar la casa un sábado a las 9 de la noche, tenía que traerse algo entre manos, y efectivamente. Organizamos todo, trajimos música y el muy idiota hasta se puso unos guantes y delantal. Regamos jabón por todo el apartamento, y después de un rato, más que limpiando ya estábamos riendo y mojándonos como un par de niños.

Ya semi limpia la casa, no me aguanté las ganas y le dije Fumenos, ¿tiene ahí?. Me miró con una cara de te amo malparido, Espere pues yo hago la logística. Cerró todas las ventanas, trajo inciencio (los vecinos a veces ponen problema) y fue por la pipa. Nos acostamos en un ahora y mejorado montón de almohadas, pero lo veía todo como todo ansioso, y no era necesariamente porque ya estuviera muy trabado. ¿Vos que querés hacer? Le dije, se fue para el cuarto y me dejó con esa pipa ahí encendida. Empecé a escuchar un montón de ruido y de un momento a otro sentía como eso me empezaba a hacer efecto. Es curioso. A mí me da la impresión de que cuando estoy trabado lo quiero más. Empecé a sentir que habían pasado años desde que se había ido a buscar quién sabe qué. Ya estaba planeando como comérmelo a besos apenas volviera.

Andrés vea, necesito que se encierre un momentico en el cuarto mientras yo hago algo que quiero hacer. ¡Lo que faltaba! Pero yo una sorpresa de Mauricio no me la pierdo, y espero por ella juicioso porque siempre resultan ser una cosa loquísima. Me quitó la pipa y me llevó para el cuarto casi que obligado. Le robé un beso a último momento y me puse en disposición de esperar. Paró la música y ahora lo escuchaba andar de un lado a otro y movía objetos. La intriga hacía sino aumentar.

De un momento a otro hubo silencio, todas las luces estaban apagadas y cambió la música totalmente, había puesto un liveset de un Dj amigo de nosotros que nos gusta de aquí de la ciudad. Me llevó de la mano a la sala. No se veía nada. Solo una luz de calle que se reflejaba desde afuera. Vea, fume un poquitico más. Eso hice. Fumó luego él impresionantemente y a este punto yo tenía el corazón a mil. Sentía que la música iba al ritmo de todo, de él, de mi cuerpo, y no sé si era impresión mía pero sentí en un punto que estaba empezando a crecer, en volumen, en texturas, ¡Todo!. ¿Listo? Me dijo como desde la esquina del apartamento.

Apenas estalló la música sentí como si una corriente de energía se hubiera descargado en todo el apartamento, y así fue, literalmente. El muy creativo había sacado unas luces navideñas y las colgó de las cortinas y unos clavos que habían ahí. También había hecho una instalación con un video beam que tenía por esos tiempos, se proyectaba una estrella con imágenes que se movían al tiempo de la música. En palabras simples, había hecho un antro. ¡Para los dos!

 

Mayo 2

Es como la quinta vez que Mauricio se levanta de la cama. Escucho que abre la nevera seguramente para sacar jugo. Luego sale al balcón y se fuma un cigarrillo. Eso lo sé porque vuelve a la cama con las manos mojadas, pero el aliento hecho un asco. No acostumbro a preguntarle nada. Todo se limita a preguntas de qué hiciste hoy, pero nada de “¿A vos te pasa algo?”

No le pregunto porque ya sé qué le pasa. Estoy esperando que me lo diga él: está metiendo perico, muchísimo más de lo normal. Y estoy casi seguro de que él sabe que yo ya sé. Mauricio es de esas personas que no tienen como prioridad guardar sus cosas y dejan más bien que uno de por hecho a partir de las cosas. Así es con todo. Después de un tiempo se acerca y te dice Ah, pero vos ya sabías, ¿no?

Por eso yo siempre he tenido en mente que con él puede pasar de todo. Pero no es cuestión de irresponsabilidad. Mauricio conoce los límites, cuando parar, cuando seguir. ¿Verdad?. Todo eso lo ha aprendido y se lo ha permitido gracias a que no tiene responsabilidades. Su trabajo le da una flexibilidad envidiable, trabaja desde la casa en el horario que quiera, no tiene que preocuparse por enviar dinero a sus padres ya que ellos tienen solvencia económica, no tiene ni un gato al qué alimentar. El arriendo y otros gastos menores lo pagamos entre los dos y ya el resto nos queda para gastar.

 

Agosto 30

Hoy me quedé solo en la casa todo el día. Hizo un día bastante frio, y de alguna forma estaba programado para no hacer nada hasta el otro día. Apenas abrí los ojos hice un recuento panorámico de qué día era hoy y si tenía alguna responsabilidad. Nada. Hoy no hay nada qué hacer. Los movimientos que hago se limitan a levantarme parcialmente de la cama, voltearme de un lado a otro, agarrar la almohada… Mi cuarto se ha vuelto el espacio menos insoportable en el cual estar. No soporto nada, la cocina, el baño, la acera de la calle, la universidad. Ir al baño es un acto desgastador, e ir a la cocina lo es aún más. Estoy comiendo apenas lo necesario, para matar el hambre que hace que todo sea más difícil.

Y eso me hace pensar: si uno está triste es básicamente porque quiere. Incluso cuando uno está triste está buscando el bienestar. Así sea poniendo alguna canción, trayendo comida, fumándose un cigarrillo, yendo al baño. La única forma de uno dejar de ser feliz es no estando.

 

Septiembre 1

Hoy arreglé mi cuarto, me bañé y comí algo. Hay veces que digo “no más”, pero en el fondo sé que dentro de poco tiempo volveré a lo mismo. Y esas recaídas son cada vez más difíciles, así que debo disfrutar mientras esté tranquilo. Aprovechando los ánimos, agarré un taxi y me fui hasta Barrio Antioquia. Con 25 mil pesos compré popper y marihuana. Menos mal no me ha hecho falta nada más, pensé mientras le recibía al niño que se queda todo el día en esa esquina.

Cuando uno tiene un buen plan no hace falta nadie. A mí lo que me satisface es buena música, las cositas, y la misma soledad. Con ella me entiendo, y con ella peleo. No tengo energías para convivir con alguien más. Llegué a mi cuarto, prendí las luces, puse la música, y me puse en marcha.

Ese es el tipo de ritual en el que pienso toda la semana, a veces, hasta todo un mes. Antes me gustaba hacerlo en rumbas, con música en vivo, amigos, licor, etc… y tenía incluso más expectativas. Pero me he dado cuenta de que las cosas pueden ser aún más fáciles. Puedo estar tranquilo en mi casa sin tener que lidiar con el hecho de desenvolverme socialmente, cosa que cada día se me hace más difícil. Basta con elegir buena música a partir de toda una búsqueda, que en resumen es todo lo que he hecho en estos últimos días. Buscar música.

Fumo un poco, ni siquiera tanto, y al punto de sentirme trabado, apago el bareto. Luego destapo el tarro de Popper como si fuese un dulce, con esa envoltura tan llamativa que tiene. Es si no ponerse a pensar. De eso hay olores, colores, lo que usted quiera. ¿Así no escoge uno los dulces? Por el sabor, su forma, color. Uno no deja de ser un niño incluso en la perversión.

 

Febrero 12

Le temo a la noche. Es la segunda semana en la que me quedo despierto hasta el amanecer, esperando que salga el sol. Alrededor de las 5:30 empieza a salir, y sólo cuando veo que todo se empieza a aclarar, logro agarrar un poco de sueño. Me tranquiliza ver como se empieza a detallar el estampado de la sábana, la textura de la pared. La luz entra sigilosamente y yo, sentado en mi cama, miro el cielo detrás de los edificios impacientemente.

La verdad es que temo de mí mismo.

Temo a la reflexión tranquila que tiene todo el mundo minutos antes de dormir. Temo a esa reflexión porque desconfío de mí mismo, no me conozco. Llego a conclusiones que me incentivan a hacer cosas que no quiero, cosa que me lleva a la desesperación, luego un llanto ahogado, una leve revolcada entre las almohadas, y finalmente logro dormir, agotadísimo.

Antes utilizaba aplicaciones, conocía a gente en redes sociales, etc…Estando solo, siento una leve necesidad de conocer gente, pero luego llego a la conclusión de que en estos momentos no habrá absolutamente nadie que se ajuste a mi forma de ser. Tal vez si aprendo a tolerarme a mí mismo cambien las cosas en ese sentido. Pero no otra cita…no quiero responder preguntas monosílabas, ni datos, ni los guiones que involuntariamente tengo a la hora de preguntarme por mis gustos, de eso me cansé. Todo resulta siempre lo mismo. Conoce uno a alguien y todo va bien hasta que alguno de los dos ve en el otro algún defecto y todo se va la mierda.

Si salgo y me encuentro a alguien, bienvenido sea, aunque sea una posibilidad remota. De todos modos, si de algo puedo estar orgulloso yo en estos momentos, es de no tener la necesidad de estar chimbiando por ahí.

 

Febrero 28

Ya casi ha pasado un año desde que Mauricio se fue. Al principio estaba vuelto mierda, pero luego me di cuenta de que por mucho que pasaran los días esa sensación no se iba. Luego se me pasó por la mente que tal vez no tiene nada que ver con el hecho de que él no esté. Yo ya estaba así desde antes de que lo conociera, lo que me pasó después de que se fuera fue que me tuve que acostumbrar a estar solo de nuevo, y eso no deja de ser doloroso.

Menos mal tuve la oportunidad de desligarme de él como motivo de mi depresión de forma considerablemente rápida. Lo curioso es que después de un par de meses nos volvimos a ver. Las cosas no habían cambiado mucho, pero internamente estaba tan sano, que en lo único que pude pensar fue en lo ridículo que había sido todo estando con él. Nos tomamos un café, sentía que, de alguna forma, ambos impedíamos que la conversación, los gestos, los saludos, pasaran a hacer algo tan íntimo a cómo eran antes, porque los dos estando en soledad vimos las cosas con mayor claridad.

Lo que sí agradezco, es que aquél tiempo que estuve con él fueron como una especie de vacaciones de mí mismo. Estaba tan pendiente de él, que internamente no recordaba que tan podrido estaba, y como él estaba peor que yo, no había nadie ahí que se preocupara por mí.

 

Marzo 14

Mientras más pasan los días, más mierda me siento, y como es de esperarse, la mierda se empieza a emanar y ya es imposible de esconder al nivel de cómo lo hacía antes. Algo tan sencillo como tener que mirar a algún profesor para responderle una pregunta, hace que mi horrible cara de agotamiento y depresión se exponga y la tenga que camuflar con alguna sonrisa tonta que rompa esa sensación de incomodidad que le genero.

Cada vez me estoy convenciendo más de que no hay nada que pueda pasar en estos momentos que me re-anime.

 

Marzo 19

La depresión es como vitamina para la motivación personal. Uno está en la inmunda y nada más cabe pensar “La vida ya no vale nada, ¿por qué no intentarlo?” y con eso en la cabeza va uno motivado a hablarle al que desde hace rato quería, o debuta en un área que siempre le llamó la atención. Queda uno como, bueno, ¿y entonces? Se supone que estoy deprimido y me quiero morir y llegan estas experiencias a entorpecer y sobre todo a alargar el proceso.

Me puse a buscar ayuda espiritual y resulta que ahora el diablo está obrando a partir de mí. Siento como que de tanta cosa que aprendí siendo pequeño, tengo en mi mente ese discurso instalado y es sino ponerse a pensar en función de que Dios obra de maneras misteriosas y todo tiene sentido. Sí es así, el diablo también lo hace, y obra de manera tan similar que es casi imposible diferenciarlos.

Quedé peor, como con complejo de Constantino.

 

Septiembre 15 del 2016 (Fecha real)

Si existe algo parecido a un milagro, es el hecho de que la música no nos deje morir.

 

 

 

 

 

 

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